Lunes 26/08: Los consejos de la abuela

Mi abuela era muy ocurrente, y siempre tenía algún comentario sabio que compartir cuando le contaba mis desgracias de adolescente. Ojalá hubiera tomado nota de todo lo que decía, así no estaría hoy escarbando en mi memoria por sus frases más épicas.

Hoy han pasado 7 años desde que me dejó, desde aquella mañana en que dijo mi nombre tantas veces y que hizo que toda la familia durmiera apiñada en la sala para no dejarla sola. Pensaba escribirle una carta, pero he decidido compartir contigo un poco de la mucha sabiduría que me heredó, así que toma nota:

Luz que se apaga, luz que no se paga

Este consejo es clásico, y si tu abuela no te lo dijo mientras apagaba la luz de la sala y te miraba con ojos juzgadores, pues ha fallado como abuela. Mi tatita me enseñó a ahorrar, y no solo la luz, sino también el poco dinero que tenía cuando era joven. Hoy de adulta me doy cuenta que tenía toda la razón.

Cuando llega fin de mes y tengo que hacer las cuentas veo esas pequeñas luces que no apagué, y que me toca pagar. Los gastos inocentes que hago durante el mes con la tarjeta de crédito, los pagos que me olvido de hacer y me generan intereses, las compras impulsivas que hago, toda luz que no apagué la termino pagando. Por eso hoy soy tan fan del ahorro y de la planificación financiera.

Más vale perder un segundo en la vida, que la vida en un segundo

Si algún día me ves en un cruce con semáforos, la luz está en verde para los carros y no hay ninguno, igual me verás parada esperando al cambio de luz. Fui programada para esperar que la luz cambie a rojo, por eso me pone de tan mal humor la gente que corre por la pista intentando ganarle al carro y poniendo en riesgo su vida.

Este consejillo también aplica para momentos de tensión en tu vida. Si me conoces sabrás que soy un poco irritable y reacciono más rápido de lo debido, pero la regla del segundo me ha ayudado a prevenir conflictos innecesarios. Prefiero tomarme un segundo para respirar y pensar, antes que arruinar una buena relación en ese mismo tiempo.

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La primera es gracia, la segunda desgracia, la tercera fatalidad

Mi abuela decía esto cuando cometíamos un error, pero era su forma sutil de decirnos que teníamos que aprender y no hacerlo nuevamente. ¿Sabes la cantidad de gracias que he cometido en mi vida? Más de las que quisiera contarte. Lo bueno es que mi cantidad de desgracias y fatalidades no es tan alta como otras personas de mi edad.

Hay errores que cometemos porque somos curiosos, porque queremos probar algo nuevo, o queremos demostrarle a alguien de lo que somos capaces, y está bien, aún es una gracia. El problema comienza cuando no nos tomamos el tiempo de analizar lo que pasó y ser sinceros respecto a que un segundo intento podría ser una desgracia o un hermoso acierto. Tu experiencia y madurez determinarán el futuro de tu primera gracia.

Cuando un hombre está “enamorado”, esconde las garras

Este es probablemente el consejo que más me gusta y que marcó el campo de mis relaciones sentimentales. Mi abuela decía que un hombre enamorado esconde/maquilla sus imperfecciones para enamorarte, mientras que un amigo se muestra tal y como es, por lo que te permite construir una relación sin segundas intenciones, o sorpresas para después.

Yo no desconfío de los hombres por lo que las noticias dicen que hacen, yo desconfío de los hombres cuando los veo tan perfectos y sin errores. Me enamora un hombre genuino, que sepa que ha cometido ciertas gracias en su vida pero que ha evitado que se vuelvan desgracias o fatalidades.

La abuela implantó en mi un detector de hombres con segundas intenciones y quizá por eso he estado soltera tanto tiempo, pero también por eso he cultivado amistades genuinas y duraderas. Estoy segura que el futuro señor Random me mostrará sus garras tal cual son, y yo aprenderé a amarlas a mi manera.


Mi tatita dejó muchas enseñanzas en mi vida, desde cómo tejer o cocinar, hasta como ser mejor profesional. 7 años después de su partida, solo me queda la esperanza que la suma de mis decisiones la hacen sentir orgullosa de la nieta que ayudó a formar. Si tienes a tu abuela viva, dale un abrazo y disfruta todo lo que puedas con ella.

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