Lunes 05/08: Quiero matar a mi jefe

Las 3 películas de “Quiero matar a mi jefe” nos enseñaron que el líder que nos toca no siempre es el ideal pero también aprendimos que matarlo no es la solución. Probablemente he tenido muchos jefes en proporción al tiempo que llevo en el mercado laboral, pero en el momento que he sentido que ya no puedo crecer o que ya no me siento a gusto, he decidido irme.

Hace poco leí en una publicación de LinkedIn que los millenial (o sea yo) no tenían “realidad laboral” al andar diciendo que cambiar de trabajo era una ilógica ilusión, y pienso que no es verdad. Cambiar de trabajo no es fácil pero es posible. Te toca no solo mandar más veces tu CV, sino hacerlo atractivo, interesante al ojo de tu potencial nuevo empleador. Nunca he dejado un trabajo para quedarme en el aire, he sido afortunada de encontrar un nuevo reto en el cual aventurarme.

Como te dije, he tenido varios jefes, te hablé antes de cuál fue mi favorito, pero ahora quiero decirte las razones por las que dejé a algunos de mis superiores. Cabe  mencionar que este recuento me ha servido de enseñanza ya que mi mayor sueño es tener mi propio equipo de trabajo y llenarlo de amor, cupcakes, enseñanzas y espacio de crecimiento y confianza.

Inspirar miedo a los colaboradores

Si más de una vez te has enterado cosas sobre tus colaboradores por boca de otros, no es porque se hagan los interesantes, es porque te tienen miedo, y un colaborador asustado es una debilidad laboral que te llevará directo al fracaso. Solía tener un jefe que explotaba con facilidad, muchas veces tenía miedo de entrar a su oficina a darle noticias, sean buenas o malas, porque no sabía cómo iba a reaccionar. Era muy voluble y mis habilidades de psíquica no son las más avanzadas.

Uno de mis primeros jefes, Jorge, me inspiraba confianza. Podía admitir en su delante que no sabía cómo hacer algo, o que tenía miedo de equivocarme. Jorge creo un ambiente de confianza a mi alrededor que no solo me empoderó sino que marcó los lineamientos con los que exigiría compromiso y responsabilidad de mis futuros jefes.

Generar desconfianza

Muchos jefes mienten porque creen que están protegiendo a sus colaboradores, o les están ahorrando malos ratos, y la verdad es que los están ahuyentando. Si tu trabajador no puede confiar en ti, ya perdiste la mitad de la batalla. Irá a tus espaldas a verificar todo lo que digas, pondrá en duda tus enseñanzas y planes.

Tuve una jefa que me pidió expresamente mentirle al jefe de ambas, le dije que no estaba de acuerdo y dejamos el tema en el aire. Desde ese día en adelante, puse en duda todo lo que ella decía. Si era tan fácil que le mienta a su jefe, era mucho más normal que lo hiciera conmigo, ¿no crees?

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Aparentemente el típico jefe peruano no sabe delegar. Muy interesante.

Ser orgullosa

Cuando uno lleva mucho tiempo al mando del barco, se vuelve un experto, pero también se acostumbra a ver las cosas desde una sola óptica. De pronto llega “sangre nueva” a la oficina y tiene nuevas ideas, o viene con un ojo diferente para las cosas y las hace mejor. Un jefe orgulloso que es incapaz de aceptar sus errores o faltas, puede volverse piedra de tropiezo para sus colaboradores.

He visto a muchos jefes ser “aleccionados” por sus superiores en mi presencia y actuar como si nada estuviera pasando, pero he visto a muy pocos aceptar sus errores y asumir la responsabilidad. No es fácil aceptar la culpa, tampoco es sencillo lidiar con las consecuencias, pero es de grandes líderes asumir lo que toca y a través de eso enseñar.

Maltratar a tus colaboradores

Y no me refiero a golpearlos, aun cuando hay casos de ese estilo, pero si todo lo que hace está mal y se los recuerdas de manera seguida, cuenta como maltrato. Minimizar a tu colaborador, hacerlo sentir que no sabe nada o que no es lo suficiente capaz, deja la puerta abierta para que alguien con visión se lo lleve a su equipo. Nadie quiere perder jugadores.

Si no valoras el esfuerzo que tus colaboradores ponen, a pesar de sus propias limitaciones, para echar el hombro al objetivo que tienen, es maltrato. Si, por ser mujeres, las minimizas o ignoras cuando necesitas nuevas ideas, es maltrato. Si la persona es nueva o no tiene mucha experiencia pero le sobran ganas para crecer y la mandas a la esquina de los castigados/ignorantes, es maltrato.


Si la oficina donde trabajas tiene alta rotación de personal, alto índice de faltas o resultados pobres, quizá es porque tus colaboradores identifican éstas y/u otras características en ti. Si estás por asumir tu primera jefatura, toma nota para que no caigas en estos errores que pueden ser comunes pero perjudiciales. Ni quiero que mates a tu jefe, ni que tu colaborador planee el asesinato perfecto.

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