Sobre mi primera derrota

En realidad debo de tener más derrotas, pero de pronto esta es la más actual y la que más me ha enseñado. Parte del programa de la maestría que estoy llevando en Israel incluye un curso sobre la historia del Medio Oriente y si me conoces un poquito sabrás que historia y geografía no son exactamente temas que domino con facilidad.

Para resumir un poco la situación, la nota final del curso está basada en una sola nota, la del examen final, ¿Adivinas qué pasó? Sí, jalé el examen. Afortunadamente la Universidad de Tel Aviv tiene una política académica de tomar un sustitutorio que reemplaza la nota final.

Para el examen de recuperación he estudiado en grupo, sola, de noche, de día, en casa, en la biblioteca, hasta en el bus. Lo he tomado en serio, entre broma y broma, me estaba jugando mi futuro académico y profesional.

Cuando recibí la nota no sabía cómo decirle a mis padres, le estuve dando vuelta al tema como dos días hasta que en una video llamada les conté lo sucedido mientras comenzaba a llorar. Una parte de mí tenía miedo a su reacción, a que se sintieran decepcionados de mi, no quería que pensaran menos de mi.

¿Sabes qué me dijeron? “Y bueno, ¿cómo vas a solucionar esto?”. No estaban molestos ni decepcionados, estaban usando la oportunidad para enseñarme que de todo uno se puede recuperar. Como dice mi tía, lo único que no puede arreglarse es la muerte, y aún sigo viva por aquí.

La misma sensación de que iba a decepcionar a alguien por los estándares que yo creía que estaba siendo medida, es algo que quizá tú has sentido en algún momento. Honestamente no me importa jalar un examen, pero desaprobar un curso era algo serio. Sí, estoy invicta desde inicial.

¿El punto de todo esto? Muchas veces el miedo de decepcionar a alguien, o los estándares por los que crees que la gente te mide, están en tu cabeza. Tú eres tú, tus errores son tuyos, y las soluciones también. La gente siempre esperará cosas de ti y te estimará, pero ellos no determinan el valor que tienes como persona.

bty
Acabo de darme cuenta que escribieron Ana con doble N ¬¬

He sacado 86 más 4 puntos extras que tenía me dieron un total de 90 como promedio final, esto equivale a un 18. Nunca en mi vida he sacado una nota tan alta en algo relacionado a historia, y estoy orgullosa pero no solo por aprobar con una buena calificación, sino porque entendí que muchos de los “qué dirán” que a veces tengo son proyecciones mías y no lo que el resto realmente piensa. Y sí, esto también aplica para ti.

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