Celebro la navidad, porque si escogiera encender las velas del Chanukah, estaría sola con mis velas y cantando mis oraciones en hebreo. Celebro la navidad porque la comunidad judía no es la mía, aún así, la amo entrañablemente.

¿Qué es el Chanukah? En esta fiesta los judíos celebran el triunfo de la fe y coraje sobre el poder militar griego que buscaba someterlos. Es básicamente acerca de la protección de Dios hacia su pueblo escogido. Fue un grupo de fieles hijos de Israel, conocido como los Macabeos, que se levantó y reclamó su Templo de vuelta.

Al comenzar la dedicación del Templo, debían encender el candelabro, pero el aceite de oliva necesario demoraba 8 días en ser purificado, entonces, con la fe que mueve siempre al pueblo de Israel, decidieron encender las luces con el poco aceite purificado que quedaba. Y es aquí donde el milagro cobra vida, durante los 8 días, las velas produjeron suficiente luz hasta el momento cuando el aceite fuera finalmente purificado.

Israel es un país de milagros, es el pueblo escogido por Dios, y es su luz la que alumbra a su alrededor y le brinda las victorias en sus diferentes batallas. Los judíos nunca caen, y son testimonio vivo del amor de Dios.

Max, del libro La Ladrona de Libros, sobrellevó ataques y dificultades, para al final salir victorioso y encontrarse con una de las personas que lo dio todo por él. Él fue el milagro, los miles de judíos que lograron sobrevivir al régimen nazi y hoy cuentan su historia victoriosa, también son un milagro. Los cientos de judíos que en los ataques de los últimos meses en Israel han podido sobrevivir son un milagro de la fuerza que mueve al pueblo de Israel. Y aquellos que nos dejaron, son héroes de las luces que siguen encendidas en la adversidad.

El Chanukah está por terminar, y yo celebro la vida de Israel, comparto sus milagros, y me sumo al equipo que hincha por ellos, que defiende sus derechos, y que hoy más que nunca aman la historia judía.

No olvides, que lo delicioso del Chanukah son las donas rellenas y cantarle al Creador por permitirnos dejar hasta aquí, manteniéndonos con vida.

Esta bendición se dice sólo la primera noche.
Baruj ata Ado-noi Elo-heinu melej ha-olam, She-he-je-ianu ve-ki-imanu Ve-hi-gi-ianu laz-man ha-ze.
Bendito eres Tú, Hashem, Dios nuestro, Rey del universo, que nos ha mantenido con vida, nos sostuvo y no ha permitido llegar a esta ocasión.

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